lunes, 16 de octubre de 2023

FOTOS DEL CINE "EL IMPERIAL"

                                              Fotos originales (Barrio de Levante años 70's)

 

Cualquiera que se haya molestado en intentar encontrar fotos de los antiguos cines Maxi, Carlos III o El Imperial en internet no creo que haya tenido mucho éxito. Pero el otro día, estudiando un par de fotografías de los inicios de la urbanización en el barrio de Levante, pude localizar y señalar el escurridizo cine de verano El Imperial, ubicado (en su día) junto al Cebadero San José y frente a las antiguas cocheras de AUCORSA de la zona. He ampliado y señalado en rojo la ubicación en dos instantáneas (la primera de principios de los años 70, la segunda fechada en noviembre de 1977) localizando el cine en el margen superior de las mismas y proporcionando una imagen exterior del mismo. Espero que esto sirva para ampliar el inexistente archivo gráfico sobre un cine que en su momento fue mítico y que no vamos a olvidar...


                                           Fotos ampliadas mostrando el cine El Imperial

jueves, 21 de septiembre de 2023

UN DATO CURIOSO (A CUENTA, DE NUEVO, DE LA HUERTA "LA CHIQUILLA" O "CHIQUITA")

Plano de Dionisio Casañal de 1884 (retocado y actualizado para incluir el hospital militar y los cuarteles de la Victoria)

 El otro día hablaba del asunto de huerta Chiquita o mejor dicho, huerta La Chiquilla. Y creía haber dado el asunto por zanjado, pero no. Ahora voy y me encuentro, por fin, el plano de 1884 de Dionisio Casañal, pero el plano íntegro, el que se guarda en los archivos municipales, ya que solo conocía detalles o fragmentos del mismo (que es lo que se suele publicar en internet). Ahora, estudiando el plano completo y al detalle, descubro un dato de lo más curioso. Si bien el plano no llega a la parte más oriental de Córdoba, hasta el Pedroches, sí que alcanza hasta la huerta del Pilero (casi a la altura de Carlos III). En ese rincón del plano voy y me encuentro, al lado, lo que tendría que ser la huerta La Chiquilla o Chiquita. Pero sin embargo me encuentro con que, aunque aparece, lo hace con otro nombre: Huerta Chica. Vaya por Dios! Esto sí que no me lo esperaba, pero a estas alturas la investigación histórica te da estas deliciosas sorpresas. Así que nada, ya tenemos otro nombre que añadir a la serie de nombres por la que se ha conocido esta huerta de la zona del actual barrio de Levante. Dejo abajo detalle del plano de Casañal centrado en las casas de la huerta del Pilero y de la huerta Chica (o La Chiquilla o Chiquita). He señalado con un círculo rojo la ubicación de esa huerta Chica junto a la del Pilero.


lunes, 18 de septiembre de 2023

LA CARRETERA COMARCAL 411 (QUE DESPUÉS SERÍA RECONVERTIDA EN LA AVENIDA DE CARLOS III)

 

(La comarcal 411 justo antes de ser reconvertida en la avenida de Carlos III. Pinchar en la imagen para verla a tamaño original)


 Cuando he leído la historia de cómo se construyó la avenida de Carlos III siempre he leído más o menos la misma versión: en 1954 el alcalde Cruz-Conde expropió ciertos terrenos para enlazar la antigua Nacional IV con la carretera de Almadén con una vía que sería la futura Carlos III. En esa versión se da por sentado que Cruz-Conde tenía ya en mente la futura Carlos III, pero la realidad es que lo que iba a enlazar la Nacional IV con la carretera de Almadén era la nueva carretera comarcal 411, una carretera de dos carriles de lo más vulgar (salvo por su ejemplar línea recta en todo su tramo). Los terrenos expropiados ante notario y con la presencia del propio Cruz-Conde en 1954, eran para construir la Comarcal 411 y no la avenida de Carlos III (que aún no estaba prevista). Así que, durante un tiempo, lo que cruzaba la zona era esa modesta carretera y no la majestuosa Carlos III que conocemos. Fue tiempo después y ante el avance de la urbanización por esa zona, la más oriental de la ciudad, cuando se diseñó y planeó construir Carlos III, para lo cual tuvieron que expropiarse de nuevo terrenos: en concreto 50 metros a cada lado de la Comarcal 411 a lo largo de su recorrido para, ahora sí, construir los cuatro carriles centrales de la avenida, además de dos laterales de servicio. O sea, lo que es la actual Carlos III (remodelaciones aparte). Esta versión de la historia no la conocía ni la había visto comentada en libros, artículos ni blogs hasta que pude echar un vistazo a un par de ejemplares de El Pregonero fechados entre 1992 y 1993 y que estaban dedicados a los Barrios de Córdoba (artículos sobre los barrios cordobeses llenos de datos, fechas y abundante investigación por archivos y documentos municipales, algo prácticamente inédito hasta esa fecha). Ahí pude conocer esta versión de la historia de Carlos III que no había leído en ninguna otra parte. Eso, además, explica muchas cosas, como el encauzamiento y canalización de los arroyos de las Piedras y de la Hormiguita a lo largo de Carlos III (primero a cielo abierto, luego ya embovedados) que habían sido desviados desde la zona de Cinco Caballeros/Lepanto para hacerlos desembocar en el Pedroches a principios de los años 60. He de suponer que esa canalización de arroyos fue a cielo abierto siguiendo la orilla de la Comarcal 411 primero y que luego fueron tapados ante la construcción de la avenida Carlos III que necesitaba más espacio y, de nuevo, los arroyos molestaban para esta nueva fase de urbanización de la zona (por lo que fueron entubados y añadidos a la nueva red de alcantarillado). Por suerte, para confirmar algunas cosas, tenemos imágenes de la época. Tanto de finales de los años 50, como de principios de los 60 para comprobar que no se construyó Carlos III de primeras, sino que lo que se había construido era la Comarcal 411 para enlazar la Nacional IV con la carretera de Almadén y que solo tiempo después se pensó en diseñar Carlos III y que sirviera para integrar toda esa zona urbana incipiente.

Eso sí, habría aún que aclarar las fechas de las obras. Sabemos que los terrenos para construir la carretera que enlazaba la Nacional IV con la carretera de Almadén se expropiaron en 1954 y que las obras ya empezaron en 1956 (algo que no se puede apreciar en las fotos aéreas de la USAF de la zona fechadas entre 1956 y 57, aunque según el ayuntamiento de Cordoba son, en concreto, de 1957). Bien, se dice que la avenida de Carlos III no se inauguró hasta 1962 (y que dos o tres años después tuvo que ser remodelada, de todas maneras, elevando la rasante porque cuando llovía intensamente la vía daba problemas). Si lo que de verdad se inauguró en 1962 era ya la Carlos III que conocemos, hemos de suponer que entre 1958 y 1962 lo que estuvo funcionando ahí era la Comarcal 411, de la que tenemos esta espléndida foto de la época:


Ahí se puede ver claramente que solo era una carretera más, de dos carriles, y ejemplarmente recta, cuya única función era enlazar dos importantes vías de circulación. A partir de ahí, con la zona aún lejos de estar urbanizada, la ciudad avanzaría por estos lares hasta llegar a dicha carretera que ya se rediseñaría para crear Carlos III adecuando dicha vía a la zona urbana que iba a rodearla. De ahí la necesidad de crear Carlos III, el motivo era el avance de la ciudad y no el capricho de un alcalde. Carlos III no estaba en la mente de nadie en 1954 cuando se expropiaron los primeros terrenos para crear la Comarcal 411, así que cuando se cuenta la historia de Carlos III se está contando una historia incorrecta o, si se quiere, incompleta. Carlos III es una obra diseñada en los 60, mientras que la Comarcal 411 es una obra de los 50. A veces uno no descubre la auténtica versión de la historia hasta que no puede contrastar datos y para eso hay que rebuscar mucho entre archivos municipales, hemerotecas y polvorientos libros que hace mucho dejaron de leerse. Y por eso es, la investigación histórica, una labor que no se acaba prácticamente nunca, porque siempre puedes descubrir nuevos datos, documentos o archivos que añadan o rectifiquen versiones anteriores de la historia. En este caso, ahora podemos saber un poquito más de cómo nació Carlos III, lo que quiere decir saber un poquito más de la historia de nuestro barrio...Levante.

La moderna Carlos III

 

miércoles, 6 de septiembre de 2023

EL ARROYO DEL MATADERO


Laurentino en su blog publicó hace años una entrada que me fascinó (aquí os dejo el link http://puentemayor.blogspot.com/2010/03/el-arroyo-de-san-lorenzo-ii.html). Intentaba hablar del arroyo de San Lorenzo, pero acabó por hablar más de lo que yo creo que es el Arroyo del Matadero. En el texto de Laurentino nos habla de cómo desviaron en su día un par de arroyos que terminaban en el de San Lorenzo aportando caudal, entiéndase arroyos como "corrientes de agua que solo tenían vida en época de fuertes lluvias". Así, gracias al desvío de estos dos arroyos hacia las afueras de la ciudad, en el siglo XIX acabó creándose un cauce con diversas denominaciones según el autor que se consulte. Ese cauce bajaba por las Ollerías, recorría la actual Ronda del Marrubial y se unía al cauce del Arroyo de las Piedras cruzando por los terrenos que luego fueron ocupados por el Cuartel de Lepanto. Ese cauce tuvo el nombre de Arroyo de San Lorenzo, Arroyo de las Ollerías y, también, Arroyo del Matadero (que era el origen de todo el asunto).

En el texto de Laurentino se comenta que el arroyo de San Lorenzo solo era una cloaca urbana destinada a desahogar el agua de la lluvia por la ciudad, pero a finales del siglo XVIII se decidió desviar los dos arroyos que también lo nutrían para que San Lorenzo solo fuera esa cloaca urbana en la temporada de lluvias. Y eso es lo que me interesa del asunto, el arroyo resultante de ese desvío para llevar ese cauce de agua fuera de la ciudad, o sea, hasta El Marrubial.

Laurentino cita al mismísimo Teodomiro Ramírez de Arellano (en su libro "Paseos por Córdoba" para hablar del asunto:

"En 1789, se logró al fin el permiso real para invertir en las ya citadas obras [...] quienes principiaron por cerrar el arco que junto a la torre de la Malmuerta dejaba entrar el arroyo del Matadero, y el otro que corre por el haza cercada, haciéndoles el cauce que hoy tiene por delante de las Ollerías y Fuensantilla hasta el Marrubial, donde lo incorporaron al de las Piedras [...]. El arroyo de las Ollerías lo acabaron de arreglar en 1804.”

Teodomiro llama a este arroyo "de las Ollerías" y deja constancia de fechas clave sobre las obras públicas entorno a este cauce "artificial". Laurentino, en su texto, se pregunta y duda sobre lo que está investigando. ¿Qué arroyo sería ese? ¿Cuál fue su trazado y recorrido exacto? El desvío de los dos arroyos que nutrían al de San Lorenzo, llamados Arroyo del Matadero y el descrito como de "la Haza Cercada", recuerda y mucho al posterior desvío del arroyo de las Piedras y de la Hormiguita (y también, por supuesto, al muy posterior desvío del Pedroches, o mejor dicho "desvíos" porque al Pedroches lo han meneado lo impensable a estas alturas)


En las fotos del archivo municipal señalo en rojo el cauce del Arroyo del Matadero escabado en la tierra lamiendo las murallas del Marrubial


Pero volvamos a lo que investigaba Laurentino. Un cauce bajaba por las Ollerías, cruzaba la Fuensantilla y desembocaba en El Marrubial para unirse al de las Piedras. Laurentino se pregunta y duda bastante sobre el posible recorrido del cauce, sobre todo ya a la altura de El Marrubial. Laurentino propone tres posibilidades, pero yo lo reduzco a una: como se puede comprobar por las fotos del Archivo Municipal, en la Ronda del Marrubial, lamiendo la muralla, existía un cauce excavado que bajaba hacia el cuartel de Lepanto. Teniendo en cuenta las descripciones testimoniales, para mí queda claro que sí, que por las Ollerías y pasando por la Fuensantilla bajaba un arroyo (o sea, un cauce que solo tenía agua en temporada de lluvias fuertes) y que ese arroyo seguía bajando lamiendo la muralla del Marrubial hasta llegar a lo que hoy sería el cruce con la calle Sagunto y cruzar en diagonal el antiguo cuartel hasta encontrar al arroyo de las Piedras.


Croquis de finales del siglo XIX de los terrenos a expropiar por el ejército para construir el futuro cuartel de Lepanto


Laurentino no llegará a citar otro pasaje, que para mí es muy interesante, de Teodomiro Ramírez de Arellano en sus "Paseos por Córdoba" (hablando del Santuario de la Fuensanta) en el que el autor cita comentado el recorrido del arroyo de las Piedras eso de "En el expresado egido del Marrubial se le unen otros tres arroyos más pequeños denominados la Hormiguita, Camello y Matadero." Es más, me puse a leer el libro de Teodomiro y enocntré otro pasaje comentando el lugar y hablando de más arroyos "en el egido del Marrubial se reunen para formar uno solo, los arroyos de las Piedras, Matadero, Hormiguita, Camello y Casitas Blancas".

No me cabe duda de que el arroyo del Matadero, más modesto que el de las Piedras, es el que bajaba por las Ollerías, Fuensantilla y las murallas del Marrubial para desembocar en el de las Piedras. Claro que el comentario de Teodomiro crea más intrigas aún por citar el arroyo de la Hormiguita y el del Camello cuando algunos autores sostienen que son el mismo, pero tanto Teodomiro como mucho tiempo después Francisco Carrasco hablan de un arroyo del Camello que nada tiene que ver con el de la Hormiguita...pero bueno, eso sería tema de investigación para otra ocasión. Ahora me centro en lo que me interesa más: el arroyo del Matadero.

A estas alturas el arroyo del Matadero, en mi opinión, es el que bajaba de las Ollerías producto del desvío de los arroyos que nutrían en la cabecera urbana al arroyo de San Lorenzo y que luego pasaban por la Fuensantilla, El Marrubial y desembocaban en el de las Piedras. Gracias a Laurentino y sus esfuerzos, tenemos un par de pistas más, de pruebas sobre este arroyo. La primera es el propio croquis de la comandancia militar de Sevilla que expresa los terrenos a expropiar en El Marrubial para construir el futuro cuartel de Lepanto. En ese croquis fechado en 1878 se puede ver claramente señaladas dos corrientes de agua. Una que proviene de las murallas del Marrubial y otra que es el arroyo de las Piedras (que ya por entonces, como se puede leer en las anotaciones del mapa, solo llevaba agua cuando llovía intensamente). Laurentino se pregunta si esa corriente proviniente de lo que hoy es la Ronda del Marrubial es el arroyo de San Lorenzo, o sea, el desviado de las Ollerías. Yo tengo claro que sí, que es el arroyo del Matadero desviado para no seguir nutriendo al de San Lorenzo y que cruzaba el Marrubial para unirse al de las Piedras. La segunda pista aportada por Laurentino es la foto de una obra de paso que aún hoy sobrevive incrustada en la antigua verja del cuartel al final de la calle Sagunto. Aunque Laurentino teme especular sobre qué es y qué uso tuvo ese arco de ladrillo con aspecto de obra de paso, yo no tengo dudas tras ver las fotos antiguas del Marrubial y el croquis militar de que por allí pasaba el cauce del arroyo del Matadero que, como repito, solo era un desagüe para épocas de lluvias intensas. Es la última prueba física de que pasaba por allí hace décadas el arroyo del Matadero, prueba que con los actuales planes de remodelación de la Ronda del Marrubial seguramente desaparecerá para siempre y será, citando a Francisco Carrasco hablando del antiguo y original cauce del Pedroches, "solo patrimonio de la memoria".

La obra de paso a final de la calle Sagunto, incrustada en la cancela del cuartel, fotografiada por Laurentino


Y bueno, esto es lo que he pensando y repensado desde que pude leer el estupendo e interesantísimo texto original de Laurentino. A tenor de las pruebas y comentarios, yo albergo pocas dudas de qué era el arroyo del Matadero y cuál fue su cauce, su trazado artificial, porque era una obra artificial para hacer correr las aguas de un par de arroyos fuera de la ciudad. La duda que sí me queda es cómo acabó desapareciendo ese cauce. De todas maneras puedo imaginármelo: con las reformas del cuartel y el urbanismo galopante de la zona quedaría todo enterrado y olvidado o mejor dicho, integrado en algún sistema de cloacas y desagues subterráneos. O sea, igual que pasaría luego con el propio arroyo de las Piedras y más tarde con el Pedroches. Y es que no deja de ser curioso (y triste) que todos esos arroyos acabaran desviándose hacia el este del casco urbano, sin remedio, para luego desaparecer por entre las cloacas de la ciudad moderna y ser pasto del olvido.

Si alguien se pone a leer los "Paseos por Córdoba" de Teodomiro, al menos ahora podrá saber un poco más sobre ese olvidado y misterioso Arroyo del Matadero que menciona cruzando El Marrubial para unirse al de las Piedras. Al menos yo no tengo ahora dudas, o demasiadas dudas, de lo que fue ese arroyo una vez desviado. Claro que también podría estar equivocado, nunca se sabe. Pero me gustaría pensar que entre los muchos misterios que me intrigan sobre esta parte de la ciudad, en la que crecí y me crié, ahora queda uno menos por resolver. Aunque, en el fondo, lo bonito, también, es que siga habiendo misterio...que no se resuelvan todos los misterios. Pero, claro, ¿de qué sirve investigar si no es para resolver misterios y dudas ancestrales? Seguiremos investigando y dejándonos fascinar por estos misterios...sin duda.

sábado, 19 de agosto de 2023

BUSCANDO EL PAGO DE TEJAVANA

 

Los Llanos de Teja Vana. Catastro de los años 1945-1956. Polígono 113 del término municipal de Córdoba


Recuerdo que el nombre de Tejavana solo me sonaba de algún restaurante de la zona del Polígono del Granadal. Poco a poco, investigando por estos lares, los del barrio de Levante y sus alrededores, fui topándome con el nombre una y otra vez. Tejavana, el pago de Tejavana.

A pesar de que diversos autores como Paco Muñoz de Notas Cordobesas usaban el topónimo no sabía concretamente a qué se referían. ¿Qué era Tejavana? Al decirse que la última obra pública sobre el Pedroches llevaba su nuevo cauce abierto por tierras de Tejavana, allá por el vivero municipal, empecé a hacerme una idea, pero aún así estaba muy confuso con el término y el territorio que abarcaba. Había oído hablar de los llanos del hipermercado, leí descripciones de la huerta que había por esos lares cercada por una hilera de árboles. Pero aún no me podía dar cuenta de que eso era parte de Tejavana. Por supuesto, muchas veces, cuando trato de buscar información sobre topónimos locales, de primeras no encuentro mucho o nada. En este caso buscaba Tejavana en internet y me salía publicidad del restaurante del mismo nombre. Tuve que profundizar y especializar la busqueda para encontrar algún dato interesante y revelador.

Sí, andaba yo un poco perdido hasta que di con un ejemplar de la revista Al-Mulk. En un número dedicado al IX Centenario de Aben-Házam y de las II Sesiones de Cultura Hispano-musulmanas celebradas en Córdoba en 1963, encontré un par de artículos firmados por Rafael Castejón, el acreditado arabista cordobés. El primer artículo se titulaba EL PAGO DE TEJAVANA, el segundo estaba dedicado a Rabanales y sus alrededores. Ambos artículos estaban fechados en julio de 1964 y se incluían en una colección de recortes de prensa de los años sesenta. Gracias al primer artículo tuve una primera idea fidedigna de qué era Tejavana. En el artículo se contaba, casi al estilo de Francisco Carrasco y sus arroyos, el paseo por Tejavana buscando la mítica y perdida Medina Zahira. El artículo (que cuenta hasta con una entrevista a un campesino de la zona que explica que el nombre de Tejavana viene por el lecho de tejas que recorre el subsuelo del paraje) es un poético y bucólico encuentro con el campo cordobés y lo que quedaba de los antiguos ruedos de huertas de la periferia. El artículo dedicado a Tejavana y la búsqueda de Medina Zahira no quedó en el olvido e incluso sirvió para ser criticado décadas después por su falta de "rigor científico" y sí, es verdad, es más un texto impresionista que un sesudo estudio arqueológico (pero ahí también reside su encanto). El segundo artículo de Castejón se centraba más en la zona de Rabanales y es más breve y aún más esotérico (habla de brujas y ventas malditas), pero servía para darme a conocer el otro nombre por el que es conocido el pago de Tejavana y que no es otro que el de "Valdetejas".

Gracias a Castejón supe que Tejavana también era denominado popularmente como Valdetejas y ambos nombres procedían de ese lecho de tejas del subsuelo que los campesinos solían encontrar al cultivar la tierra. En la teoría de Castejón, esas tejas demuestran la ubicación de un enorme arrabal que indicaría la cercanía de algún centro importante de poder en tiempos del califato. Eso dio pie para una teoría muy popular en los años sesenta que ubicaba Medina Zahira en los llanos donde se levanta el actual Carrefour Zahira, cuyo nombre no es casualidad. Al parecer, esta teoría, hoy día bastante poco tenida en cuenta, se basaba en la traducción de distintos textos árabes que indicaban que Medina Zahira se edificó "entre dos ríos" y algunos especialistas identificaron esos dos ríos como los arroyos de Pedroches y Rabanales. ¿Y qué había justo entre ambos arroyos que servían además de frontera natural? Pues si, Tejavana.

Poco a poco, texto a texto y artículo a artículo, fui descubriendo algo más de Tejavana y su particular historia de brujas, ciudades perdidas y añejo pasado califal, pero seguía sin saber qué era en realidad Tejavana y necesitaba algún documento oficial, objetivo, que me diera datos concretos.

Seguía leyendo en blogs y comentarios de internet cosas sobre Tejavana, pero la sabiduría popular y oral tiene un límite cuando se quieren contrastar datos para sacar la verdad, esa verdad objetiva que debió existir. Así que aún seguía atento a cualquier referencia de cualquier comentarista sobre el lugar, pero por fin pude localizar los planos del catastro del Instituto Geográfico y Catastral fechados entre 1945 y 1956 y echar un vistazo al lugar. Sí, el plano dedicado al polígono 113, el que se ubica en la orilla sureña de la antigua carretera de Madrid, aparece lo que yo tanto buscaba: "Los Llanos de Teja Vana". Ese y no otro era el nombre oficial de ese pedazo de tierra que además señalaba con exactitud su ubicación y extensión. Lo primero que me llamó la atención es la forma de escribirse el nombre. Teja Vana y no todo junto: Tejavana. Luego estudié su extensión que va, de oeste a este, desde el cauce del Pedroches hasta el cauce del Rabanales, o sea, para entendernos mejor, desde lo que hoy es la gasolinera del Carrefour a la gasolinera de San Carlos. Eso es (o era) Tejavana o Teja Vana. Un extenso pedazo de tierra cuyo límite norte era la antigua carretera de Madrid y al sur la huerta de Molleja (huerta que eran dos, el otro pedazo de la Molleja se ubicaba en el límite noreste de los Llanos de Teja vana). Maravillado por dar luz al misterio de la ubicación exacta de Tejavana quedé fascinado por ese plano catastral. En un estudio del ayuntamiento superponen ese plano con la foto del vuelo de la USAF de 1957 y uno se hace mejor una idea de lo que era Tejavana...al menos a finales de los años 50. Según el plano, los Llanos tenían dos o tres casas en el extremo más oriental y, según parece, casi todo lo que eran los llanos pertenecía a una misma parcela con una casa en medio y un pozo. Esa casa estaría ubicada justo en medio de lo que hoy es el edificio del hipermercado. No he podido comprobar quién era el dueño de esa parcela tan extensa ni obtener más datos de ella, pero he de suponer que era, precisamente, la huerta de la que hablaba Manuel Estévez en uno de sus comentarios a propósito de un texto sobre la Choza del Cojo. Esa huerta, según Estévez, estaba cercada con una linde de árboles que llamaban "pestosos" que usaban los chavales para sacar pértigas con las que saltar el arroyo y donde abundaban las babosas. Por desgracia, la escueta referencia de Estévez es la única que he encontrado a estas alturas describiendo el lugar, sobre lo que debió ser, por llamarla de alguna manera, la "huerta de Tejavana".

Superposición del plano catastral de 1945-1956 con la foto aérea de la USAF de 1957


Los Llanos de Teja Vana marcados en rojo en la foto de la USAF de 1957


Tejavana marcado en rojo en la actualidad


Los datos que he podido recabar van desde los años cincuenta a los sesenta. Después, ya sabemos que el hipermercado se inauguró en 1977, con la construcción del famoso scaléxtric frente al Flex, y que más tarde la Ronda Sur terminó de destripar los antiguos dominios de Tejavana en los años 80 mientras enterraban entre hormigón lo que quedaba del Pedroches. Es todo lo que he podido saber seguro.

Por supuesto, me sigo preguntando si en las obras públicas para construir el scaléxtric frente al Flex o la Ronda Sur llegaron a encontrar restos de la mítica Medina Zahira. ¿Tampoco encontraron nada al levantar el hipermercado? Sabemos que los alrededores son ricos en hallazgos, sobre todo restos de arrabales y necrópolis árabes, así que me cuesta mucho trabajo creer que no encontraran nada de nada entre tanta obra por esos lares entre finales de los setenta y principios de los 80. Aún hay quien sigue creyendo que precisamente ahí, donde se levanta el Carrefour, se levantó hace más de mil años la legendaria Medina Zahira, pero dudo que a la multinacional francesa le interese ponerse, algún día, a escarbar por el lugar o dejar que otros escarben buscando quimeras.

Puede que nunca encontremos Medina Zahira, puede,...pero al menos ahora tengo algo más claro qué era Tejavana o Valdetejas o los Llanos de Teja Vana. Fue ese pedazo de tierra llana entre el Pedroches y el Rabanales que precisamente por ser tan llana los arqueólogos se fijaron en ella para especular sobre el lugar ideal para hacer los cimientos de Zahira. También sabemos por los eruditos que una bruja de la época califal profetizó una venta maldita por esos lares (¿La Choza del Cojo?). Pero leyendas y mitos aparte, lo que sí parece cierto es que los campesinos del lugar no dejaban de encontrarse tejas de antiguas viviendas árabes cuando se ponían a trabajar la tierra y que de ahí viene el nombre o los nombres de ese pago. Lo repito: Tejavana, Valdetejas y los Llanos de Teja Vana.

Ahora ya sabemos algo más de este ya mítico rincón cordobés que hoy en día parece irreconocible (y horrible, para mi gusto) entre tanto asfalto y hormigón, entre tanta carretera, puente y aparcamientos de hipermercado, pero seguiremos atentos e investigando...por si acaso.

Posdata: Sí, como decía la canción, al final, con el tiempo, ya no queda ni la memoría y nos hemos quedado sin la Choza del Cojo, sin el Pedroches (lo que hay ahora no llega ni a triste simulacro de arroyuelo) y sin Tejavana. Esperemos no quedarnos, también, sin memoria.

jueves, 17 de agosto de 2023

BUSCANDO LA CRUZ DEL PADRE ROELAS

 

Foto de los años 50 de la Cruz de Roelas
 
 
 El nombre de Roelas y el topónimo de la Cruz de Roelas me eran familiares, pero no tenía ni idea de lo que escondían en realidad. Fue hace mucho tiempo, años ya, que me topé con un par de entradas del blog Notas Cordobesas de Paco Muñoz y entonces me enteré un poco de la historia. La primera entrada iba sobre el templete de Cinco Caballeros, la segunda sobre el Quemadero del Marrubial. Curiosamente, no me interesaba mucho ni la historia del templete ni la del quemadero, lo que me fascinó y me intrigó era todo el asunto de la Cruz del padre Roelas (que en ambas entradas se mencionaba y comentaba). Me intrigó por una razón muy sencilla: ¿cómo es posible que un lugar tan mítico y legendario no se haya conservado y ni siquiera nadie sea capaz de ubicarme exactamente dónde estuvo la dichosa Cruz de Roelas? De hecho, apenas había pruebas de la existencia de la cruz. Debería haber, como mínimo, docenas de fotos del lugar, testimonios fidedignos y documentos al respecto. Pero no, ni había fotos, ni testimonios aclaratorios ni documentos que registren el asunto. Así que, por supuesto, me quedé muy intrigado con todo lo referente al padre Roelas, su cruz y los Cinco Caballeros (milagro y/o leyenda).

Bien es cierto que la leyenda milagrera asociada al padre Roelas es harto confusa y cuenta con varias versiones que incluso se contradicen. Por ese lado, el de San Rafael, los mártires y las visiones de Roelas, poco se puede sacar en claro. Ni siquiera contamos con el testimonio directo de Andrés de las Roelas, sino con diversos testimonios de personas que dieron publicidad al asunto muchos años después de la muerte del religioso. Si eso ya era algo de esperar, no dejó de sorprenderme que al investigar tampoco se pudiera aclarar de dónde salía la famosa Cruz de Roelas. Me he hartado de leer textos sobre la cruz y, al igual que con los milagros y apariciones, hay distintas versiones sobre el origen y lo que fue en verdad la mítica "cruz de piedra". Tampoco, para más inri, tenemos a mano la ubicación exacta. Y eso que hablamos de una cruz de piedra de considerable tamaño y peso que aguantó siglos en pie y que al menos sobrevivió hasta la segunda mitad del siglo XX. ¿Cómo es posible que sepamos tan poco de la cruz, su ubicación y su origen?

En las distintas versiones de la historia de la cruz hay quien asegura que el padre Roelas se sentó junto a esa cruz de piedra cuando tuvo la aparición de los Cinco Caballeros. Otras versiones apuntan a que la cruz se construyó en 1650 en honor del padre Roelas, muchos años después de su muerte. Incluso tenemos la teoría del gran poeta cordobés Pablo García Baena, muy devoto de estas cosas, que apunta a que la famosa cruz de piedra era en realidad una obra de la hermandad del Calvario fundada en 1772 y que hacía su vía crucis en el Marrubial. ¿Cuál de las versiones se acerca más a la verdad? ¿Era la cruz de piedra un humilladero que existía antes de las visiones de Roelas? ¿Se erigió en honor del padre Roelas años después de su muerte? ¿O fue una obra de los hermanos del Calvario del siglo XVIII?

A veces pasa, cuanto más escarbas en un misterio histórico menos te aclaras porque las dudas y versiones de un mismo hecho se multiplican y van floreciendo por doquier. Al pensar en ello, decidí que lo primero era tratar de saber quién era el dichoso padre Roelas y para ello me sirvió, y mucho, un escrito de Antonio Jesús Rodríguez Castilla (abogado, juez de lo social y devoto cofrade) publicado hace más de tres años en La Voz y que trataba de echar luz sobre la oscura figura de Roelas. En ese artículo periodístico se aclara que Andrés de las Roelas, según un documento testamental, no nació en Córdoba sino en Las Posadas lo que contradice el documento eclesiástico sobre las apariciones que describía a Roelas como natural de la ciudad de Córdoba. Aparte de eso, Rodríguez Castilla ahonda en la vida del religioso y lo hace a través del testamento del padre del religioso, que tenía tierras y bienes tanto en Posadas como en la sierra de Hornachuelos. Al parecer, Andrés de las Roelas procedía de familia noble y con dinero, pasó temporadas en la ciudad de Córdoba de niño gracias a sus abuelos, pero ya de mayor, según comentario propio, estuvo largas temporadas fuera de Córdoba. Primero pasó su tiempo en Posadas haciendo vida eremítica en el pago de Torilejo, propiedad de su familia, donde según cuenta la leyenda un leñador encontró una virgen de alabastro oculta en una encina. Roelas fascinado por ese relato se dedicó a vivir allí como un ermitaño. Lo curioso es que Roelas, tras las apariciones en otro pago, el del Marrubial, se fue a vivir a Madrid, a la corte de Madrid, incluso haciendo negocios con el rey Felipe II. Sí, al parecer el padre Roelas no estuvo llevando siempre esa vida tan sencilla y austera de la que alardeaban algunos, y no deja de ser curioso que tras sus encuentros con San Rafael se dedicara a trapichear en la corte de Felipe II. Admito que eso no me lo esperaba, pero eso lo hace más interesante como personaje histórico, claro.

Dejando ya Madrid y sus aventuras en la Corte Real, Roelas volvió a Posadas, de nuevo al pago de Torilejo, habitando en un monasterio donde moriría en 1587 (todos los autores coinciden en que Roelas nació en el año 1525). Es curioso que muchos autores que hablaron largo y tendido de Roelas no fueran de su época ni lo conocieran de verdad y que solo Juan del Pino, sacerdote y amigo íntimo de Roelas, escribió sobre él habiéndole tratado y conociéndole a fondo (de hecho, Juan del Pino es el autor del relato de las apariciones de Roelas para el proceso que tuvo lugar en el Concilio de Toledo y por el que fueron reconocidas como tales, las reliquias de los santos mártires de Córdoba).

Visto lo visto, ahora sabemos algo más de Roelas, aparte de su fama de discreto y virtuoso, pero curiosamente nadie ha propuesto beatificarlo ni nada parecido. Una vez tenemos una idea del religioso, nos fijaremos en el asunto de las apariciones. O mejor dicho, de cinco visiones acústicas, porque según parece solo escuchó una voz, la de San Rafael, para luego llegar a la archifamosa anécdota de su salida por Puerta de Plasencia a tomar el fresco por el pago del Marrubial, a la altura del arroyo del Camello (por cierto, intentar situar exactamente dónde se paró a descansar el padre Roelas tampoco es fácil, entre otras razones porque según los autores que consultes existieron dos arroyos distintos llamados del Camello por el pago del Marrubial). Así, pues, el padre Roelas, según cuentan, vio a los cinco caballeros fantasmagóricos junto al arroyo del Camello. Lo que pasó entonces y se dijo, o se dejó de decir, ya cuenta con varias versiones. Por supuesto, todo suena a leyenda, a cuento de viejas e incluso para alguien profundamente religioso resultará complejo llegar a aclararse que es lo que pasó en realidad con Roelas y los cinco caballeros. Tampoco es que importe mucho, lo que cuenta es la popularidad de la leyenda y el convertirse en un lugar mítico, pero...¿qué lugar es ese?
 
 
 
 


Templete de Cinco Caballeros con algunos restos de la cruz como la gran piedra redondeada que sirvió de base
 
 
 Tenemos un presunto milagro, cinco caballeros misteriosos, dos arroyos llamados del Camello por el Marrubial y muchas dudas. Lo que quedó de todo eso, la referencia máxima y simbólica, sería la "cruz de piedra" junto a la confluencia entre el arroyo de las Piedras y el de la Hormiguita en lo que hoy es la calle Cinco Caballeros, antiguo camino que llevaba a Miraflores. Que existió la cruz parece fuera de toda duda, pero quién la construyó, para qué se erigió y dónde se ubicó es ya harina de otro costal.

Tras leer y releer muchos textos sobre el tema (desde autores cofrades y devotos hasta los ateos más anticlericales) uno solo puede optar por lo más lógico, o lo que le parece más lógico. Personalmente opto por creer la versión de que la cruz de piedra fue erigida en 1650 en homenaje al padre Roelas y la leyenda de los Cinco Caballeros. La mayoría de testimonios ubican la cruz en algún punto a lo largo de la actual Cinco Caballeros, aunque no falta algún que otro investigador que ha ubicado la cruz de Roelas a la altura de los actuales bloques de Los Apóstoles. Sobre la ubicación exacta de la cruz, muchos apuntan a la confluencia entre la calle Tejar de la Cruz y la propia Cinco Caballeros, pero yo me decanto por otra ubicación gracias a un valioso testimonio oral de un antiguo vecino de la zona.

Cierto que un comentario anónimo en internet, en un blog, puede que no sea una prueba fiable e irrefutable, pero el comentario de cierto lector del blog de Paco Muñoz, Notas Cordobesas, me pareció tan interesante como revelador (y creíble). En ese comentario el autor daba importantes pistas sobre la ubicación y, sobre todo, nos aclaraba cómo acabó por desaparecer la cruz. Este autodenominado antiguo vecino que de chaval jugaba por allí, nos relata que la cruz de piedra estaba delante del actual portal Nº 8 de Cinco Caballeros y que de seguir en pie ocuparía parte de la carretera y no de la acera. Aparte de este dato clave también nos comenta que los niños del barrio solían jugar en los alrededores de la cruz y que de tanto subirse a ella acabaron por derrumbarla. Una vez caída y hecha pedazos, seguía relatando el autor, los trozos se echaron en el jardincito contiguo. Para complementar datos, el autor situaba la fecha de los hechos a finales de los años 70.

Bien es cierto que este testimonio anónimo vertido en internet no puede ser irrefutable y tampoco hay manera de comprobarlo fiablemente, pero si yo personalmente me lo creo, lo doy por bueno, y creo que es un relato fiel a los hechos, es por las evidencias que existen que, para mi gusto, corroboran el relato del anónimo comentarista. Es decir, podemos visitar el templete de Cinco Caballeros (el de la virgen y doña Antonia Moya) y llegarnos al jardincito de enfrente que aún conserva abandonados los restos de la cruz de piedra. Originalmente había más restos en ese jardincito y sabemos que un par de ellos se cogieron de allí para usarlos en el templete. En el templete podemos ver la gran piedra redondeada que sirvió de base a la cruz y un trozo de la propia cruz (con una hendidura, por cierto). En el jardincito de enfrente quedaron abandonados otra piedra redondeada de la base, más pequeña que la del templete, y lo que parece la base de la misma cruz con un pedazo de la cruz. Observando los pedazos abandonados se comprueban que los restos del templete y el jardincito parecen del mismo tipo y si los comparamos con la única fotografía que se conserva de la cruz (una de muy mala calidad fechada en los años 50) también se comprueba que coinciden los detalles: la cruz era de forma rectangular, como los pedazos abandonados, y la base sobre la que descansaba eran cuatro o cinco piedras grandes circulares. Todo eso coincide. También me parece lógico que si, como dice el testigo ocular del barrio, la cruz estaba situada frente al portal Nº 8 de Cinco Caballeros, parece más que razonable que al derrumbarse y quedar esas piedras pesadas y difíciles de transportar tiradas por allí se abandonaran justo al lado, en lo que hoy es el jardincito donde descansa un par de esos pedazos. Eso tiene su lógica y concuerda con el relato del autor anónimo y antiguo vecino de la zona. Por supuesto, he intentado consultar planos y antiguos mapas donde se quería señalar la ubicación exacta de la cruz de piedra, de la Cruz de Roelas, y tras visitar algunos blogs y estudiar incluso las superposiciones de mapas, callejeros y planos para ubicar la cruz de Roelas veo que hay dos ubicaciones favoritas: la del cruce entre Tejar de la Cruz y Cinco Caballeros y la de enfrente del Nº 8 de Cinco Caballeros (tal como aseguraba el comentarista anónimo). Puestos a elegir una, claro, me quedo con la segunda, la que relataba el antiguo vecino de la zona.


Presunta ubicación en la actualidad de la Cruz de Roelas (si siguiera en pie)


Presunta ubicación de la cruz a finales de los años 70 en la calle Cinco Caballeros (según un antiguo vecino de la zona)


En rojo he marcado mi ubicación favorita, en azul la más común en la confluencia de Tejar de la Cruz y Cinco Caballeros, y en amarillo la de algún autor que la ubica a la altura de los bloques de Los Apóstoles


Pero uno no se puede conformar con eso, claro. Paseando por Cinco caballeros para inspeccionar la zona y una vez más los restos y contrastarlos con la foto de mala calidad que tenemos de la cruz, sí he podido comprobar que la hendidura que se observa en el pedazo de cruz del templete aparece en la foto, por lo cual tenemos otra razón más para creer que es un resto auténtico de la antigua cruz de piedra. La forma de la cruz, la hendidura y las piedras redondeadas de la base que se atisban en la foto deben confirmar que los restos del templete y del jardincito de en frente son auténticos. Eso sí, una vez comprobado resulta, lógicamente, un tanto decepcionante comprobar que la cruz de piedra no era nada del otro mundo y resulta de lo más vulgar, aunque tampoco quita eso la mítica y la leyenda que la envuelven. Precisamente que los restos nos dejen claro que la cruz era una cosa de poca monta y de lo más vulgar da más credibilidad al relato real, sobre todo al abandono y olvido de unos restos que, supongo, a nadie le parecieron de gran valor (ni siquiera para reciclarlos, como se hace con los sillares árabes que encontraban los campesinos en sus tierras), aunque el que no los hayan querido mover de allí sí que parece haberles dado un valor simbólico.

Pero sigamos investigando un poco más, por si acaso.

En octubre de 2017 se publicó un artículo firmado solo con iniciales (R. C. M.) titulado "La posible Cruz del vía crucis del Señor del Calvario de Córdoba" cuyo primer párrafo dice:

"La hermandad del Calvario tuvo su origen en el primer cuarto del siglo XVIII, concretamente en el año 1722. Una corporación que tenía como objetivo principal la práctica del ejercicio del vía crucis todos los viernes del año por la tarde, además de los domingos y días festivos, exceptuando los correspondientes a las pascuas de Navidad, Resurrección y Espíritu Santo. Para ello, sus hermanos salían en procesión hasta un Calvario instalado en el Marrubial. Así las cosas, existe una hipótesis del lugar donde pudo estar situado este Calvario."

La hipótesis es la que defendería el poeta Pablo García Baena diciendo que la conocida como cruz de piedra en la zona de Cinco Caballeros era en realidad esta cruz de la hermandad del Calvario. Esta versión de la historia no se contradice con lo que tenemos, con el recuerdo de la cruz de piedra de Cinco Caballeros, aunque le restaría importancia simbólica si de verdad fuera el citado calvario del Marrubial y no la cruz del padre Roelas. ¿Lo era? Solo puedo encogerme de hombros.

A la luz de las pruebas, podemos determinar que existió una cruz de piedra en la actual zona de Cinco Caballeros, que seguramente estaba ubicada frente a lo que hoy es el portal Nº 8 de la calle Cinco Caballeros, que seguramente los chavales del barrio la violentaron hasta derrumbarla y quedaron los restos en el jardincito de al lado abandonados (hasta que doña Antonia Moya se acordó de ellos y recicló algunos como ya había reciclado milagros en esta zona propensa a los milagros, como los cristianos reciclaron mezquitas convirtiéndolas en iglesias católicas). Eso es lo que podemos saber. Si la cruz era obra de la hermandad del Calvario o un homenaje al padre Roelas está por comprobar. Quizá solo fuera un humilladero más, lo cual resulta tan vulgar como la cruz de piedra lo era a tenor de los restos. En cualquier caso, aunque descubriéramos la verdad verdadera, la leyenda no se acabaría. La mitología seguiría su curso y la gente seguiría diciendo que por allí estaba la cruz de Roelas. Pero me temo que también es cierto que hasta eso se olvida porque, entre otras cosas, desaparecerán hasta los últimos testigos que vieron en vida la cruz de piedra de Cinco Caballeros.

Lo que sí me ha quedado claro, y al final siempre es una cuestión de fe (pero al menos de fe razonada), es que existió una cruz de piedra en la zona de Cinco Caballeros y que los restos abandonados en la zona son de esa cruz. A estas alturas quizá ya no sabremos nunca nada más del asunto, pero aún quedaría por hacer una investigación en profundidad con medios, voluntad y apoyo público (o eclesiástico). Solo en ese caso podremos sacar más jugo a la historia detrás de la leyenda y el mito.

Eso sí, un apunte final: el silencio actual de la Iglesia Católica al respecto, el abandono u olvido de la cruz del padre Roelas por parte de la jerarquía eclesiástica (o de las parroquias de alrededor) e incluso, por qué no, la falta de memoria o interés de los propios creyentes (más preocupados, al parecer, por el templete y la virgen de Fátima de doña Antonia Moya que por el milagro del padre Roelas que tiene más solera) no deja de ser sorprendente y hasta sospechoso. ¿Por qué olvidar y abandonar la mitología añeja y legendaria de la Cruz de Roelas asociada a la leyenda e historia del barrio y de la propia ciudad para abrazar, en cambio, esa otra mitología más moderna y con menos solera del templete? Permitidme la broma, pero cambiar la Cruz de Roelas por el templete de doña Antonia es como cambiar el Vaticano por el Palmar de Troya. Yo me considero ateo y anticlerical, pero también lo era Borges y no dejó de sentirse fascinado toda su vida por la Biblia y sus historias y leyendas. Yo no creo en Dios, pero creo en la historia. Y la cruz del padre Roelas es parte de la historia. De nuestra historia.

miércoles, 16 de agosto de 2023

LOS INICIOS DEL BARRIO DE LEVANTE (EN FOTOS)

 


  Cuando se habla del barrio de Levante no hay que confundirlo con el Polígono o Distrito de Levante, porque no es lo mismo. Entre los años 1958 y 1962 el ayuntamiento cordobés imaginó lo que debía ser el futuro Polígono de Levante. O sea, lo que se iba a urbanizar a partir de la muralla del Marrubial hacia el este. Los límites iban a ser muy claros: las vías del ferrocarril, el cauce del Pedroches y la vieja carretera de Madrid (la luego conocida como Nacional IV). Por entonces, la avenida de Barcelona se estaba terminando de urbanizar y sería el último límite a tener en cuenta para Levante. En principio, Levante iban a ser los barrios de La Viñuela, Rescatado, Levante y Fátima, luego se les añadiría, administrativamente, los de Sagunto y Zumbacón. Dicenta, el arquitecto municipal, ya preparó los planos para el primer PGOU de la ciudad y a finales de los años 50 diseñó las futuras calles de Pedro Platero de Bares y Hermano Juan Fernández a la vez que la avenida de El Cairo (Saenz de Santamaría, otro de los arquitectos municipales, también ideó por esos años lo que sería la futura Fidiana que tanto tardaría en edificarse y tomar forma definitiva).

A pesar de los planes tan bien diseñados por los arquitectos municipales, el fervor urbanístico y la escasez de vivienda en Córdoba hicieron que se extendieran anomalías por todo el futuro Levante, desde los bloques de pisos del sindicato falangista en zonas como Cinco Caballeros o la antigua huerta La Chiquilla hasta el pintoresco conjunto urbanístico de Los Apostoles de 1962 diseñado por Jaime Alvear Criado. Hasta principios de los 70 no se terminó de urbanizar la avenida de Barcelona, pero para entonces Levante ya estaba en marcha o mejor dicho, levantándose. Una de las peculiaridades del barrio es intentar concretar su límite occidental. Está claro que por el norte está la avenida de Carlos III, por el este el Pedroches y por el sur la Nacional IV, pero por el oeste costaba más definir el límite del barrio. Según las autoridades municipales las avenidas de El Cairo y Rabanales eran los límites del barrio por donde se pone el sol, porque más allá se extendía lo que se conocía popularmente como Cañero Viejo.

Es decir, cuando hablamos del barrio de Levante, para entendernos, hablamos de lo que hay desde las antiguas cocheras de AUCORSA (junto al colegio de Los Califas) hasta el antiguo cauce del Pedroches, con Carlos III y la Nacional IV como límites claros. Eso es el barrio de Levante.

Bueno, claro, siempre podemos extender el barrio hasta la calle Sagunto por Platero de Bares, por ejemplo. Pero eso queda ya al gusto de cada uno, de cada vecino.

Barrio de Levante en 1969

 

En la foto de 1969 que muestra el futuro grueso del barrio de Levante aún por urbanizar (cuyo original ampliado cuelga de una de las paredes de los talleres Liborio & Godoy del barrio de Levante), comprobamos que desde las antiguas cocheraas de AUCORSA hasta el Pedroches casi exclusivamente había campo, antiguos huertos y algunos descampados. Pero ya en esa fecha José Alfonso Mocholi, antiguo dueño de la huerta de Santa María de los LLanos, había empezado a levantar bloques de pisos alrededor de lo que sería la futura Escritor Carrillo Lasso (además de una manzana de bloques en la orilla norte de la futura Hermano Juan Fernández). Esos bloques de pisos en medio de la nada dan un aspecto desolado al lugar, pero en la fotografía se observa que ya se estaban esmerando en construir los cimientos del futuro barrio con el diseño de plazas y calles, entre ellas la plaza de Belén.

Mocholi, cuya empresa constructora tuvo su sede en Carrillo Lasso hasta hace una década, junto con las hermanas Simón Trocoli, fue pionero en eso de levantar bloques de pisos por Levante en los años 60. Ya en los 70, en pleno fervor del ladrillo, se edificaría la mayor parte de lo que hoy es Levante y Fátima.

 

COLECCIÓN DE FOTOS DE LAS OBRAS DEL BARRIO DE LEVANTE EN 1972:





En la colección de media docena de fotos de arriba fechadas en 1972, podemos observar en las dos primeras, al fondo, el edificio del Flex, el antiguo almacén de colchones (donde antes se ubicó la Oficina de Turismo y hoy se ubica Hipermueble) e incluso el puente de Carlos III sobre el Pedroches. En las otras cuatro fotos restantes lo que observamos de fondo son los bloques de siete plantas de las dos orillas de Carlos III. Son fotografías de ese primer y futuro núcleo de bloques de pisos de Levante entre la calle Doctor Gómez Aguado y el futuro colegio Juan de Mena.




En la última foto (la de arriba), ya en color, se puede ver edificado gran parte de Levante, incluso esa primera fila de bloques delante de las cocheras de AUCORSA empezando a dar forma a la avenida de El Cairo. No he conseguido la fecha de la foto, pero teniendo en cuenta la imagen con la calle Doctor Gómez Aguado a medio construir pero ya habitada me aventuró a proponer que fue tomada entre 1973 y 1974. Es decir, se puede ver ya el Nº 4 de Doctor Gómez Aguado donde mis abuelos llegaron en 1973 comprando el 1º-D por 150.000 pesetas de entonces. Pero también se observa que aún están por levantarse la mitad de los bloques que conformarán y concluirán el Pasaje Gonzalez del Campo mientras sigue siendo un descampado lo que serán las futuras plazas de Gibraltar y Cuba además de las futuras calles de Islas Baleares e Islas Canarias. En la foto se puede observar, también, que aparte de urbanizarse la antigua huerta de El Bosque de Villafranca, se ha urbanizado gran parte de la antigua huerta de Santa María de los Llanos (que ya hemos dicho era propiedad de Mocholi, el constructor pionero en el barrio). En la foto ya aparece de fondo el colegio de Los Califas terminado, pero aún quedaría por levantar el Juan de Mena junto al Pedroches. En la parte inferior de la fotografía, donde se observa un bloque de pisos radicalmente cortado con esas paredes blancas, se situaba la última parcela agraria del antiguo Bosque de Villafranca que impediría terminar el barrio por el este, junto al Pedroches, tal y como se había imaginado. O sea, terminando la calle Escritor Cárdenas Angulo que quedará a medio hacer, cortada, hasta ya entrados los años 90 (dicha parcela agraria se vendería o expropiaría en los años 80, hecho que posibilitó la ampliación del colegio Juan de Mena hacia el Pedroches creando las actuales aulas y patio de recreo de los parvulitos).


Hasta aquí un breve repaso a la historia de los inicios del barrio de Levante, donde podría extenderme más con los comentarios, pero hoy, ahora, lo importante, creo yo, eran las fotos, las imágenes de ese pasado reciente que ya nos parece tan lejano. Es mi lejano pasado, ya que yo llegué al mundo en 1975, pero siendo muy niño y jugando en el patio interior de ese piso del Nº 4 de Doctor Gómez Aguado recuerdo ver levantarse los bloques de pisos que acabarían conformando la calle Islas Canarias, casi nada. La actual plaza de Cuba tardaría unos años más aún en llegar, a mediados de los 80.

Descubrir estas fotos ha sido una gozada y he podido recuperar lo que es parte de mi pasado, del pasado de mi barrio, de mi hogar, incluso antes de nacer. Pero uno siempre siente curiosidad y fascinación por cómo fue y se construyó su hogar, ¿no? Bueno, yo al menos siento esa curiosidad y fascinación por el hogar que me tocó, por el lugar donde crecí y jugué de niño y al que, inevitablemente, estoy unido sentimental y emocionalmente (sobre todo porque aparte de ser mi hogar era el hogar de mis abuelos, los que ya no están y siempre echaré mucho de menos). Y no solo me fascina recordar cómo fue el barrio en mi infancia, también cómo fue antes de que fuera, incluso, barrio. Cuando solo era campo, huertas, arroyos, sueño y promesa de un futuro mejor...

FOTOS DEL CINE "EL IMPERIAL"

                                                 Fotos originales (Barrio de Levante años 70's)   Cualquiera que se haya molestado en in...